Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Este artista norteamericano, George Wesley Bellows, es el paradigma de la fuerza visual. Ímpetu, dinamismo, movimiento, sentido panorámico, potencia, definición, furia, fuerza, etc., un realismo que abarca todos los aspectos y requerimientos de una poderosa capacidad plástica.
Sus obras tienen elocuencia, profundidad y sentido pictórico agudo para captar los fenómenos que en nuestra existencia y medio condicionan y vertebran el acontecer de una época, fijando la mirada en el fulgor del impacto o en la oscuridad de lo aciago.
Son imágenes que pulsan claves internas y que obtienen reconocimiento e identificación al contemplarlas, al seguir su curso desde la distancia y descubrir lo cercanas que están.
Activista desde fuera y desde dentro, nos hace participar en la densidad de una figuración que remueve la percepción que experimentamos y sentimos, dejándonos sumidos en la contradicción de ser y estar.
Mi amigo Humberto me cuenta que la acupuntura del adiós le está comiendo las venas y que oye al amanecer el concierto de un perro muerto. Te pasa lo mismo que a los hombres de estar y ser, le digo, en una tierra donde los gatos ladran y al que te acusa ya no le hace falta delatarte.