Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Referencias entrecruzadas desembocan en errores de identidad inexplicables. Un azar que nos deja un títere pero con dos cabezas. En mi post «Pateras» atribuí la obra que allí se exponía a un Alexis que creí conocer pero que no era. Ahora sí estoy seguro. Quede, pues, esta observación y aclaración a modo de inventario. El artista ya me ha perdonado pero yo no he tenido esa conmiseración conmigo mismo. Y apunto más alto y en el centro al señalar que la estatuaria creada por él y que nos invita a considerar es un juego entre la ficción y la vida.
El impacto visual no oculta su propia filosofía plástica al plantear una ocupación del espacio por unos iconos cuya reverberación desata imágenes del destino impredecibles y que tienen al azar como uno de los elementos de ese juego que nos alimenta de asombro y miedo. La ejecución mediante el empleo de diferentes materiales se amolda perfectamente a los propósitos de ese plan.
Son ficciones que hacen de la alegoría un encuentro vivo con la sardónica angustia, ese regusto final, que se desprende de ellas, que delatan sombras y huellas innombrables en nuestra mirada, que se quedan un instante fijas y ya no quieren irse, que pueden formar parte de rumbos no trazados que confían en que vayamos a través de ellos. ¿Qué es lo que nos esperaría entonces? Quizá este versátil e imaginativo artista ya lo está perfilando en su próxima producción.
Amigo Humberto, acaba el año y no hemos pasado de ser sombras. Este Malecón no quiere iluminar a nadie más que a él mismo, y encima somos nosotros los que con nuestras velas le proporcionamos la luz pues él es incapaz de mantenerlas encendidas. La fatalidad está ordenada y decretada y la sequía perenne calará en nuestros cuerpos. Que sea lo que haya de ser.