Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
MARIO MERZ (1925-2003) / LOS ANIMALES HAN SALIDO DE LAS CUEVAS
Siempre que quede un artista como el italiano MERZ habrá un respiro para el imaginario animal. Son ellos, los animales, los auténticos protagonistas, los que a través de sus mutaciones alcanzan otra naturaleza y realidad y escriben su propio salmo bíblico.
No sé si tal iconografía forma parte del arte povera al que el creador está adscrito, pero lo que sí es cierto es que resultan seres en un plano mitológico desde el que asumen su condición plástica desde otros púlpitos muy distintos de los habituales.
Incluso algunos han corporeizado señales luminosas con las que emiten vocablos de un nuevo alfabeto, destinados a darnos a conocer que están con vida y se muestran así para revelarlo.
Si hay prodigios estéticos que merecen consumarse en carne palpitante, éste es uno de ellos, no cabe duda, con el cual nos brinda la alegría y la alegoría pura de un reencuentro.
Mi amigo Humberto ha vuelto a desairar al Malecón por negarse a inmortalizarlo, con lo cual nos ha condenado una vez más a enterrarnos en un agujero anegado bajo su superficie con la compañía de unas ratas que en cada amanecer les da por entonar cánticos, mearnos y confesarnos. Yo preferiría que nos hubiese dejado tuertos, cojos, mancos y tontos pero mi amigo lo rechazó porque entonces necesitaría un jicote lascivo para pintar. ¿Qué tendrá que ver, digo yo?
Reblogueó esto en Vivencias Plásticas.
Me gustaMe gusta