XAVIER MASCARÓ (1965) / GUERREROS QUE RESUCITAN

  • Holofernes reconocía que la poesía es un don. Sencillo, muy sencillo. Una imaginación extravagante, loca, llena de formas, de figuras, de objetos, de ideas, de apariciones, de sobresaltos, cambios y transformaciones. El útero de la memoria las recibe, la matriz de la reflexión las nutre y nacen según la ocasión las hace madurar.
    • El español nacido en Francia, MASCARÓ, también lo tiene y le da plena libertad para agrandar y dilatar. Por ello, sus inseparables guerreros son ceremoniosos, lo ven todo desde su posición inmóvil, cifran en su voluntad de hierro su dominio, ante el que recaban adhesión y docilidad.

      • Nos paseamos delante de ellos como si fuesen los guardianes del templo, con la sensación de que la mirada nos transporta a otra era, otra historia, cuyo amanecer y ocaso habían hilvanado desde hace mucho tiempo nuestro proyecto íntimo, el que se desarrolla sin la lógica existencial que queremos darle.
        • La fragilidad y la potencia se superponen, y cuando la osamenta se va deshaciendo surgen las ansias de un recubrimiento férreo por parte de esos luchadores con el fin de prolongarte, sea el destino que sea, haya o no deseos y sentimientos vividos o acabados.

        • Poseer y poesía nos conmueven pero no sé si nos hermanan, aunque este artista y su obra nos conminan a viajar y continuar por ese rumbo.

        • Sentado en el muro del Malecón, solo y contenido, recuerdo las palabras de Arnold Schoenberg:
        • «El arte es el grito de la desesperación de aquellos que experimentan en su propio yo el destino de toda la humanidad».

Publicado por Goyo

Escritor de arte, coleccionista.

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