Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Los temores, miedos y angustias han de ser derrotados, según el norteamericano WILEY, retrocediendo a la fantasía de nuestros orígenes. Los mapamundis así lo determinan. Y también reconociendo que ése es el otro componente de humor que precisamos, el que mediante la formación en la mente de imágenes visuales nos incitan a despertarnos de letargos asustadizos, timoratos.
Por lo tanto, esa iconología de múltiples derivadas oculares nos la expone en orden a saciar nuestras ansias, a dotarnos de una ruta cuyo rumbo perdido sea encontrar seres polícromos, fantasmas, espectros, el mundo, en definitiva, al que la inseguridad no ceja en querer abolir porque es libertad, espíritu creativo, inmensidad entre entornos cercados, alambrados.
Si seguimos esa senda seguro que lo conseguiremos y apreciaremos su inteligente y sutil trabajo, así como nos adentraremos en sus formidables coordenadas imaginativas y compartiremos el gozo de ver y disfrutar.