Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
ROBERT TATIN (1902-1983) / UTOPÍAS PARA RECONOCERNOS
No siempre arrastramos utopías ni nos cegamos antes ellas, pero cuando lo hacemos quedamos con el espíritu vagando y tratando de descifrar su necesidad o la impostura que supone su realización.
El francés TATIN no dudó, por el contrario, en estructurar tal alucinación exorcizando viejos y nuevos demonios y hechizando los que se ocultaban en mitologías paganas, y cosmogonías y teogonías que entronizaban las creencias ancestrales de un hombre que así educaba su propia barbarie.
Este palacio-templo-fortín es un emblema de esa tríada que él construyó a partir de la transferencia de los sueños de las deidades, asimilación que exploraba y vertía la sustancia de lo inmortal sobre la que se insertaba.
Nuestro imaginario confronta esa visita real tal que si fuese virtual y flotase sobre una carcasa del tiempo sin historia, con únicamente la configuración de una arquitectura cuya identidad estética fuese un atributo de una esencia improrrogable del yo.
Reblogueó esto en Vivencias Plásticas.
Me gustaMe gusta