Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Cuando se mienta al italiano GUTTOSO se habla de pintura social. Pero conforme a otra nomenclatura podríamos incurrir en la heterodoxia de considerarlo un renacentista de ahora, que hace de las imágenes y las irradiaciones que emiten una apoteosis del mundo y de su historia plástica. Aunque quizá ambos planteamientos no sean antagónicos. No lo sé.
Acontecimientos, ambientes y secuencias se suceden, ya en un marco dramático, ya en otros íntimo, sarcástico, religioso, intenso, extrovertido, político, colectivo, como si fuese el escenario trazado de una confabulación iconográfica de exégesis y protesta, de insumisión y reivindicación.
Manifiesta la actitud de una estética que abarca su tiempo, que comprende los límites de expresión en que quiere concernir y señalar, abrir y declarar. Mezcla ortodoxias y heterodoxias sin extraviar la capacidad de significar, exteriorizar y reflejar. La riqueza temática es insoslayable.
Y construye tales perspectivas desde la humildad del que sabe que su oficio es el espejo de las posibilidades de la percepción, del ver sin tapujos, del mirar sin vínculos ni ligaduras, sin nudos visuales que no se pueden deshacer. Por eso, se agradece que haya roto puertas que seguían cerradas.