Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
DARÍO ÁLVAREZ BASSO (1966) / DECANTACIONES DESDE EL TODO
El título es el que hallé en la reseña precisa y concienzuda que le hizo Inés en su extraordinario blog, blog que como siempre marca confines por adelantado. De abstracto conceptual le trata, y cabe, aunque también caben otros enfoques, otros criterios en los que apoyar esa materia que va formándose, materializándose entre lo interior y exterior, entre lo que trasluce y lo que induce.
La gama de formaciones vegetales y geológicas es ilimitada, y sus confesiones, meditabundas y extrañas, si bien no dejan de atraernos para hacer posibles sus auténticos propósitos: confrontarlas con las nuestras.
Sentimos y tocamos esencias que nunca dejan de fluctuar, de disolverse y reconstruirse, de ser una y varias, de partir y volver. El venezolano afincado en España ÁLVAREZ BASSO es un explorador, viajero, rastreador de surcos, cicatrices, memorias, restos, pero no sólo eso, sino que además da curso a esos vestigios con el fin de que logren una plena cualidad y virtud plásticas.
No los ennoblece, simplemente actúa sobre ellos, opera en su seno con la indisimulada intención de alcanzar expresiones, aspectos, rostros de la sustancia primigenia, factor clave de su obra, con la que nos retiene acercando y filtrando luz y sombras, evocando el misterio de lo que somos y rehuyendo el que no seremos.
magnifico pintor. honor a la natruraleza
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