Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
De momento hay que estar en esos perímetros emboscados y después salir sin haber perdido la conciencia del tiempo. Y si seguimos dentro, actuemos aprovechando la oportunidad de ver el entorno silente como si fuese la materialización de formaciones vivientes cuya estructura molecular fuese igual a la nuestra.
Sí, de acuerdo, parece que incurro en una propuesta tramposa, pero es que el italiano PENONE provoca la exaltación de esas emociones que, surgidas de esas envolturas terrestres, son construcciones calladas que sólo hablan a través del silencio.
Es arte y artesanía fundidas para revelar mundos abandonados, hábitats desvanecidos que el artista ha sabido concebirlos de nuevo, estructurando su medida desde la dimensión adecuada.
Por eso, el relato encaja más con el significante, que toma la relevancia del portador que desdobla y extiende lo que estaba encerrado sin ánimo de mostrarlo, con sólo enfundarlo como motivo que siempre ha de cohabitar circunscrito y vedado.
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