Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
MONTSERRAT GUDIOL (1933) / ¿QUÉ ES LO QUE NO ME ENVUELVE?
Hay sonidos que envuelven a la pintura y que ésta devuelve si alguien penetra su secreto. La catalana GUDIOL los escuchaba con deseo y sin pasión durante sus faenas de restauración de pintura medieval.
Pero no los quería todos, solamente aquellos que supiesen absorber y labializar entre los dedos el silencio emblemático de la mujer. Y los dedos se expresaron caminando por los símbolos, traspasando muros y paredes, construyendo con los cuerpos, adivinando los misterios.
Es toda una condición del ser la que rasga el velo, la que oye la tierra, la que calla lo insondable, la que habita espacios sublimes, la que es carne sin necesidad de espíritu.
Algunos pondrán reparos a la consistencia de esta obra, otros hablarán de influencias y ascendientes, pero los más sordos seguirán quietos contemplando y percibiendo.