Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
En cada esquina cabe una parada ante excesivos laberintos. Pero además el checo SMETANA procura que continuar sus trayectorias con sus filigranas cromáticas se convierta en un camino sin otra vuelta que la tangiblemente marcada, no sin antes apurar ciertas alusiones cartografiadas.
Son mapas que no necesitan insinuarse para alcanzar una aproximación pictórica precisa, pues bajo estas manifestaciones lo obvio sea desnudarse y aceptar su envoltura, invertir la sensación habitual desgranando los reflejos íntegros que despiden esas cubiertas condensadas.
En cuanto calibramos sus efectos, la tensión decrece, se hace quietud y bonanza, y toma un rumbo resuelto hacia la templanza y a la confidencia compartida. Quizás podamos exigir más, pero entonces todo sería distinto, incluso un acopio excesivo que impediría otra mudanza imaginativa.