Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
¿Cuántas pinturas y artistas abstractos habrán pasado ya por mis dos blogs? ¿Suficientes para establecer pautas visuales sin parangón posible?
El alemán HOFMANN, de quien fueron discípulos POLLOCK Y ROTHKO, acuñó una práctica y teoría del color (Push and Pull), que viene a ser, en definitiva, que la abstracción no está desprovista de contenido, pues lo que hace es permitir la presentación del mismo sin los límites de la representación.
Como primer paso, observamos que los colores vivos e intensos son generadores de una sensación de espacio. Y el siguiente es verificar que las formas fluyen dinamizando superficies que disfrutan con la sensualidad del pigmento o difunden una interioridad acorde con el deseo, la furia o la mera contemplación.
Como recipientes vitales en perpetua transformación y simbiosis que son, no descansan más que para estar seguros de que su identidad, sea en ese momento la que sea, ya no se borrará nunca. La policromía, el trazo, la línea, la mancha son psicologías plásticas que ponen rumbo a lo desconocido y cuando lo encuentran lo manifiestan en toda su plenitud. Para nosotros, espectadores, no hay más análisis que compartirlo.
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