Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
El hombre ya no desaparece del cuadro. Esta ahí, a la espera, solo o en compañía, dentro o fuera. El entorno de hoy mismo es su compañero y anclada en una inmovilidad andante su circunstancia metafísica.
El fluorescente lumínico que baña el espacio es una solución acuosa, un líquido amniótico que lo vivifica y estructura, que cultiva una soledad urbana configuradora de imágenes que penetran en la mirada como evocaciones finales.
Será posible, con ello, que la tradición se haya perdido y los fantasmas se paseen por las calles a pleno sol (Shen Tsung-Ch´ien). ¿O será que esos mismos fantasmas son esa tradición?
Afirmaba Francastel que la creación de la obra es la culminación, no de una especulación intelectual por parte del artista, sino de una conducta esencialmente técnica. No diría yo tanto a la vista de esta formulación plástica de mi paisano y joven autor, FEDERICO GRANELL. Creo que hay un nexo simultáneo, un ayuntamiento que esgrime la potencia transmisora y sabia de un hacer pictórico, con la magia visual predeterminada de la melancolía nuestra de cada jornada, la que amanece con el aislamiento y anochece con la incomunicación.
muchas gracias goyo! lo enlazo en mi blog. salud!
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