Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
¿Un funcionario nazi autor de arte degenerado? ¿Que fue relacionado con el Realismo Mágico y cercano a la Nueva Objetividad?
Seguramente el alemán RADZIWILL vagaba entre dudas, entre problemáticas de lo real y de lo imaginario, sin que el círculo nunca fuese capaz de cerrarse.
El caso es que su obra no huye de sí misma, se ejercita entre la memoria, el sueño y la fantasía. Su praxis pictórica es visualmente seductora, atrae por sus hallazgos intensos, telúricos, que dejan en suspenso la condena ante su aproximación.
Completando una relación dialéctica entre lo significante y lo significado, el orbe representado alcanza una dimensión magnificada entre lo onírico, lo mágico y la tragedia de lo real.
Aún es más que un registro de la experiencia, es el manifiesto de una voluntad que otorga máxima distinción a un estilo, a una manera de encuadrar con lucidez una visión que reclama para sí misma una forma de ser vista.
Escribe Francastel que el hombre actual ya no está enfrentado a los problemas de la evolución, sino a los de la mutación. ¿Necesitaremos entonces una guía de visitas para saber relacionarlos con la contemplación?
Firme sobre sus pies -erizado de blasfemias- espera (confiando si no en matar, sí en herir) orgulloso, desafiante, la acometida. Todo es silencio, que es cuando los oídos más oyen (Alberto Vigi-Escalera).