KURT SELIGMANN (1900-1962) / NADA Y TODO BAJO EL SOL

  • Creíamos que los márgenes ya estaba bien calculados y medidos, ahora, por consiguiente, era cuestión de que el azar dispusiese el resto, al fin y al cabo la causalidad rebosa de cuantías y beneficios. 

  • Pero el suizo SELIGMANN es un obstinado penitente de la forma impenitente, hasta ser un hacedor de entuertos de una lógica despiadada.

  • De la magia cromática nace lo ficticio plástico, un fenómeno que toma la tradición y la festeja, que toma el verbo y lo hace catarsis, que toma la perfección onírica y la ejecuta sin guillotina y vestida de hacha irreal pero consciente.

  • Cuando miro este derramamiento visual me convenzo de que todo en arte es posible y también imposible, pues caber, lo que es caber, es lo que un paradigma sin final, ya sea feliz o infeliz, convierte en espectadores a mirones a tientas.

 

  • Una obra como ésta es una réplica virtual de un suceso visionario impredecible y también parte de la formación de ingenios crepusculares que sólo son visibles si constituyen por sí mismos una confesión ante testigos, sean los que sean.

  

  • Con toda la iconografía,
  • acabado como tantos y como tonto,
  • bebo destilaciones de sombras verdes que mi organismo desecha.
  • Intolerancia de un hígado que no cedió
  • a placeres de efluvios  con su alquimia,
  • ni convirtió en naturaleza muerta.
  • (De José Luis Álvarez Vélez).

Publicado por Goyo

Escritor de arte, coleccionista.

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