>
Desde abajo solamente divisamos. Ya arriba confiamos en la mansedumbre del imaginario divino que nos pertenece. No obstante, no podemos confundirnos, lo divino es una alegoría que forma un firmamento de sueños y yo, VARO, hispano-mejicana, soy su autora.
He vuelto del gótico y del Renacimiento, he pasado por el Romanticismo, me he hecho mística y he conseguido enriquecer mi plástica con la sabiduría estética del tiempo y del espacio.
En un mundo desgarrado huyo a confines de luz en los que la imagen no es agonía, es proporción, leyenda, ficción, en que la emoción es aliento del sentimiento.

