Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
Gritos estrangulados murmuran de hinojos, pues los estigmas son patentes y tan cercanos que simulan humillaciones versadas en un diagnóstico de males horrorosos.
Estamos en medio de campos de muerte y agonía, que no se ven, solamente sus cuerpos y rostros, o sus esqueletos vestidos con prendas de exterminio.
En esos primeros planos queremos no estar, deberíamos evitarlos pero no lo hacemos porque el golpe certero y plástico abre cauces para la danza de la muerte. No importa que estemos en el siglo XXI, al contrario, miramos esas obras del andaluz YDÁÑEZ y nos sentimos más que nunca en él. No es que el tiempo no transcurra, es que se repite la misma epidemia, la misma letanía de campanas letales.
Sin embargo, ese mismo decurso postula dimensiones visuales paralelas mas no duplicadas. Y tal como se ofrecen a la vista conforme a las formulaciones de este artista, la visión es coetánea con la imagen de la realidad que cabalga a nuestra espalda y machaca nuestra retina.
Por los caminos de la sangre sentía correr la imperativa llamada de los genes, la orden, el mandato de los muertos (Alberto Vigil-Escalera).
Hombre, te daría díez pero solo permiten cinco estrellas… ja, ja, ja. ya te comento de los otros Post.
3. 555 am n la Habana. un abrazo.
Me gustaMe gusta