Oigamos la amonestación de Nicholas Serota:
«No hay razón para negar que la basura o incluso la boñiga de elefante (o la de vaca si es por eso) puedan servir al artista contemporáneo para realizar arte grande». Fumaroli le contesta con eso de que actualmente únicamente se exhiben -la acción más honda sobre el público- horribles juguetes y gadgets mecanizados.
Los estadounidenses, aunque de origen cubano, ALLORA & CALZADILLA entienden el fenómeno como les sale, pues sus despliegues, demostraciones y maniobras no solo buscan los resortes conceptuales de un mundo intransigente, ni los valores del reverso o que se exponen como más auténticos boca abajo, sino que además de todo eso plantean lo que María Zambrano llamaba la ley de la corporeidad.
Ley que ordena la corporeización de todo y de la palabra ante todo, pero también de la masa, el objeto, el mecanismo, la materia, la sustancia. La muestra es la raíz que implica la manipulación, el trajinar, el bregar con lo que ha de percibirse y ha de ser efectivo, asombroso, incisivo, dotando a la mirada de la hipótesis y la reflexión.
Al final nos cabe preguntar ¿no es muy incómodo sentarse en lomo de un hipopótamo, aunque sea inofensivo, soñar en una gruta, que nunca será la caverna de Platón, o disparar un tanque boca abajo?
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Que venga el poeta.
Y me trajisteis aquí para contar las estrellas,
para bañarme en el río y para hacer dibujos en la arena.
Éste era el contrato.
Y ahora me habéis puesto a construir cepos y candados,
a cargar un fusil y a escribir en la oficina de un juzgado.
Me trajisteis aquí para cantar en unas bodas
y me habéis puesto a llorar junto a una fosa.
(León Felipe).
ánimo hermano, sigue dandonos estas necesarias propuestas de conocimiento.
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Muchas gracias, hermano, y deposita mis voces en el Malecón.
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