Las últimas oleadas artísticas chinas son demoledoras. Casi habría que encontrar nuevos nombres para modos de percibir hasta ahora desconocidos (Hélène Cixous).
En los chinos SUN Y PENG celebramos la victoria del visible, el quebrantamiento de lo arquetípico, la vulneración de lo sublime. Son otros cánones, si es que llegan a serlo, que interrelacionan lo biológico, zoológico, existencial, social y político.
Y el trasfondo es patético, repulsivo, transido, porque si es una lectura que llega al límite no sabe que lo más característico y abundante del universo físico es la nada. Al desconocerlo la puebla con sombras sin realidad, o sólo la aparente y deshilachada.
Es evidente que lo conceptual está agotando todos sus escenarios, incurre hasta en imitar desvaríos que quieren significar algo aunque sea de forma aleatoria. Si toca, toca, y si no toca, que retoque.
No obstante, nos queda la melancolía de mirar un universo gélido a modo de máscaras vacías, de imposturas fonambulescas. Quizás sea en el fondo la meta de estas obras sucias, ahogadas y aparentemente desesperadas.
Heme ya libre de ensimismamiento.
Mundo en resurrección es quien me salva.
Todo lo inventa el rayo de la aurora.
(Jorge Guillén).
Un comentario en “SUN YUN (1972) & PENG YU (1974) / RECUENTO DE DONES”