Dejemos que se diga que la pintura es el medio de representación idóneo para compendiar un cúmulo importante de factores conceptuales y factuales.
Dejemos que a fuerza de sacramento y solemnidad la tragedia del destino parezca, aunque sea falso, irrecusable.
Dejemos que se piense que es la transitoridad lo que eleva al dominio estético, cuya exploración está atestada de cementerios con tumbas en trance de evasión.
DANIEL y JOSÉ LUIS son agua plástica que baña, expía, salva, atisba, apuesta y especula. Ellos hacen del mirar un comienzo y un estreno.
Seguramente habrán estado paseando a media luna en un Malecón vacío y necesitado de azúcar.