Desenterremos a la pintura, volvamos a tomarla como argumento, por el pathos irrenunciable con el que llegamos a conocernos más, sin que tengamos que incurrir en esgrimir barreras rutinarias o esa desesperación, de la que hablaba el cubano Rufo Caballero, por la última tendencia u hornada, que no obedece tanto al legítimo amor por elSigue leyendo «JOAQUÍN SÁENZ (1931) /¿ESTO ES LO QUE FUE?»
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