Los espectadores tienen todo el derecho de no conformarse con la visión del túnel de la que habla Peter Greeneway. Ellos creen en lo que creen y en nada más, y, por lo tanto, si lo desean amplían cada parte hasta completar una topografía total.
De esta manera, partimos de esta obra como un ejemplo de híbrido de clásico, barroco, surrealismo y posmodernismo. Incluso podríamos añadirle más etiquetas sin desmaquillar el producto final.
Mas las imágenes siguen un hilo o cordón umbilical -el conductor parcial- que horada la carne y nos transmite que no es un objeto, o lo que se ve como objeto, lo que determina a la propia entidad sino ella la que se determina a sí misma, en una muestra de que la mirada no sirve si no es un ejercicio de adivinación (Muñoz Molina).
La brasileña SEAROM es un epígono vuelto del revés, con lo que satisface el misterio, el placer o deleite y el ejercicio de estilo. La pintura al antiguo sabor y perfume también nos cubre ahora con máscaras para que una vez colocadas nos sirvan de épicas ficciones de trotamundos.
Y así llegamos hasta estas piezas de ilusionismo rebosantes de visiones tramposas, en las que la trampa es la persistencia de la no celebración de más sacramentos de lo descifrado, nos basta con llevar lo observado sin saber muy bien donde ubicarlo a modo de depósito sagrado sin funeral.
Llegados al Malecón al anochecer, Felipe nos habla de «Los Pautos», que dice que ayudan a conseguir propósitos, incluso de enmienda, y sin exigir a cambio la condenación del alma. Pues que vengan, le contestamos Humberto y yo, que con nosotros van a tener mucho trabajo y poco ron.
Thanks for ones marvelous posting! I really enjoyed reading it, you will be a great author.I will always bookmark
your blog and definitely will come back in the future.
I want to encourage continue your great posts, have a nice holiday weekend!
Me gustaMe gusta