El norteamericano BARNET acaba de morir. Ahorá descansará en ese paraíso onírico y medio oriental que había estando creando toda su vida. Ese retorno a la magia de la pintura que sólo parece deslizarse para formar estampas de belleza y paz.
Aunque dentro de ese espíritu ensoñador también anidaba la soledad, la indiferencia, el juego con el pájaro y el gato, el peinado interminable que es la duda sombría agazapada que se ve al fondo del espejo.
Fue un creador sin alharacas, sin paroxismos, introvertido, a contracorriente, que no le van las fustigaciones ni los chorros, ni los cuestionamientos sobre el sí o el no. Él ha plasmado lo que trasciende de una mirada que no busca una historia más que en sí misma.
Entreabre los párpados
dentro de la sonrisa,
picado por el pez
más fino del oído.
Entre arenas se estira,
no respira dormido.
(José Lezama Lima).
Reblogged this on Más ideas. Menos pretextos..
Me gustaMe gusta