Hasta se le ha llamado mala pintura (Bad Painting) a la de este artista. Sus pinceladas empastadas, uniformes -que no tienen referencias tan lejanas en este campo por lo que se refiere a otras pigmentaciones-, y la figura parca, esquemática, mínima, casi como un esbozo infantil.
Y en cambio ese lenguaje significante, esos espacios, ocupan la mirada a través de un ojo que analiza ese relato mínimo con pudor y que al final entrevé como un episodio agónico, solitario, dramático en su soledad cruel.
El norteamericano JENNEY ajusta su plástica hasta encontrar el efecto deseado, sin que esos colores-luz pierdan el acopio de envolver la contemplación en casi plegarias por lo que vaya a pasar no tenga lugar.
Solo, dudando a veces, hombre, espera.
Esperáis la verdad y tú, y espera el tiempo
que al latir de su pulso os va creando.
Eres el hombre, el que no cede
para que no se pare el mundo
ni se detenga el crecimiento.
(Ramón de Garciasol)