Entramos de lleno en ese posmodernismo que agrega objetos, los que sean, los sitúa y aparecen en a modo de retablos, decoraciones, colgaduras, armarios, muebles de comedor, etc., incluso como una almoneda variopinta, resumen de un quita y pon muy mediático y efectista.
Lo comprobamos con las obras del norteamericano OTTERSON, que nos sirven como muestrario de cachivaches muy bien ordenado y hasta con unos cuantos enanitos músicos que son quitaesencia de un quehacer estético por el que el arte puede llegar a donde está prohibido el mutismo de no saber bien si lo de la obscenidad viene bien para colocarlo en un museo.
En definitiva, lo nuclear del asunto es que puedan aprovechar tales ajuares para sus ratos de concentración y ruptura, de melancolía y búsqueda de alternativas. Aquí hay tantas piezas que raro sería que no aprovechasen alguna.
Y si dudáis de mi creed al viento,
mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán su aún espero o si anochezco.
(Emilio Ballagas).