Cuando llega un artista como el camerunés TOGUO, con él trae visiones que ignorábamos porque creemos que el eurocentrismo es el principio y el final, por debajo solamente hay un precipicio insondable.
Pero lo insondable se asoma y se asienta, se proyecta y se difunde, se mueve y se desplaza. Ya no tienen miedo, o se lo aguanta, de que se vean sus propuestas por entender que son claves dentro de la actividad artística contemporánea.
Y además nos remiten a imaginarios muy enraizados, a sufrimientos e identidades que vienen desde muy atrás y se mantienen, a huidas en que dejan la piel y el espíritu que hasta ahora les orientó.
Nadie se baña dos veces en el mismo río.
Excepto los muy pobres.
(Ángel González).