Rostros de guerreros feroces, músculos y cuerpos gigantescos, terribles miradas, gestos amenazadores, violencia explícita y latente. Nos situamos ante el mundo de la caricatura, del cómic, del graffiti, con un sentido centrado en el mito, la historia, el presente, el culto a la furia, etc.
Para el balinés MASRIADI, ésta es su manera de entender el campo del arte, su forma de expresarlo con convicción y obsesión, con un agudo discernimiento entre lo imaginario y lo real que pone a prueba nuestra capacidad de espectador.
No ahorra, en su percepción sagaz del dibujo, sensaciones hostiles que den valor, autenticidad y objetivo a una iconografía que se ha creado para precisamente abrir cauces a una conciencia de lo humano en su visión más intransigente.
Ni siquiera deseos, ni siquiera esperanza;
un confuso montón de sueños negros,
eso es lo que nos queda,
amigo,
un confuso montón sólo de sueños.
(Ángel González).