Esos colores envuelven en la neblina a unos personajes que son un reverso que nunca cita para salvarse del olvido. El español MUNDI por fin se la ha dado. Con ello, la disección de ellos mismos pasan a utilizar el espacio como un santuario al que acogerse, ocultar su deformación, ridiculizarse y odiarse o amarse llegado el caso.
Que el artista tenga ese sentido íntimo de la historia pequeña no nos desconcierta, nos asombra sus propuestas desequilibrantes y al mismo tiempo tan bien estructuradas, a las que como espectadores nos quedamos enganchados imaginándonos, o más que imaginándonos.
Tienen estas pinturas algo de lo que está ocurriendo ahora a media luz, en un amanecer que nunca despierta, con una sensación que nos ahoga por no saber de donde viene y desde donde volverá para atraparnos.
No achaques a tu edad
este desinterés, la indiferencia
-casi desdén-
con que miras la vida.
No culpes a tus ojos fatigados.
La fatiga
no está en los ojos que miran,
está en todo lo que ven.
(Ángel González).