De cualquier área de lo visual se pueden extraer derivaciones que captan otros módulos y variaciones. Si nos centramos en esta obra, observaremos que su concepción está jubilosamente reconciliada con los hábitos de construcción actuales en muchas de sus manifestaciones.
Pero el colombiano CLOPATOFSKY no oculta por ello su carga de fondo, una estructura flotante de pequeños seres vivos, objetos, hibridaciones, mutaciones, hasta exponer una realidad que está desencajada y no figura en las señales pictóricas.
Bien es verdad que sus hechuras y modos están propuestos en forma de acuarios estáticos que gozan de luz y color para transparentar la conciencia aparatosa de que están hechos, marcando así una compleja red de alusiones y relaciones que configuran el núcleo de transmisión al espectador. Que es lo mismo que decir que lo aparentan ser rótulos de un juego, son, en definitiva, signos de unos engranajes en transición.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
(Antonio Machado)