No es fácil descubrir que con el bambú se puede ilustrar todo un ideario de lo aéreo, toda una morfología etérea que toma el eco de un silencio sonoro a través de sus flautas.
En el catalán y artífice, por desgracia ya desaparecido, VILLÈLIA, el aire ya era por sí mismo la matriz de sus personajes articulados que se alzaban siempre como una raíz mitológica. Su ligereza los cargaba de ethos y nimbos.
Por tanto, no es necesario ir más allá para desentrañar lo imposible, en las formas queda patente la condición de su ser y la categoría de su sentido plástico. No hay que pedir más que lo que ya es suficiente.
Lo que pudiéramos llamar absurdas sinfonías de la imaginación.
(Leopoldo María Panero)