Es una isla que tiene acumuladas las perfecciones de un relato visual que siempre ha sido traicionado. Yo, QUINTERO, artista cubano, lo sabré bien, que así configuro un cuento imposible e impasible, en que el humor y la caricatura se expresan si componen una pintura de soledad.
De no ser así no se entendería la pasión que trastorna a los insulares, el tapiz verde de su espesura, la visión de su desazón y el son surrealista de su representación.
Incertidumbres de ron, tabaco y caña. También certidumbres viejas, mestizas y animistas vagando de horizonte en horizonte, en busca del follaje de la piel viva y de mirada hambrienta.
Qué extraño maleficio no deja llegar la noche, oh deshacer, deshacer con un gesto el mundo…..
(Leopoldo María Panero)