No se crean que mis personajes son unos conspiradores, para eso todavía falta mucho. Ni que mi concepción creadora sirva para atrapar a indeseables eunucos. Tampoco es eso, lo que es y quiere ser es una forma y un fondo de ver el mundo, reírse o llorar con él, de ridiculizarlo y ponerlo en evidencia, de que las miradas subrayen lo definitivo y dejen al margen lo superficial.
Soy el español MORILLAS y como tal glorifico tanto como ironizo, desato mis infieles corceles de la rabia, del humor, sin olvidarme del aire fresco, de la lenta cadencia de una razón que ya no creo razonable.
Es evidente que mis obras y mis intervenciones tienen un parangón con finalidad propia, aunque en ocasiones hasta a mí se me escapa y entonces quedan liberadas y programadas para provocar y subvertir. Si no les convencen escupan en ellas.
Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte, que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño
que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido
por las malas y a veces por las buenas.
(Mario Benedetti)