La caída de la lava es un fenómeno intemporal que petrifica todo, las cosas, las construcciones, los seres humanos, la vida, pero deja en sus huellas la soledad junto con la muerte.
En la madrileña QUINTERO la pintura no tiene más que la concepción de un acontecimiento al mismo tiempo que su representación refleja la fatalidad de un pensamiento. Todo se configura bajo la oscuridad de la costra, de un movimiento telúrico que nos deja sin luz, bajo un magma que nunca quiso convocar a la existencia.
Es una plástica de tintes sombríos, con ribetes románticos y simbólicos, de fuerzas incontenibles, de dioses que nos condenan al encierro inmundo, del que ya no saldremos. Ya ni siquiera nos reconocemos.
el espejo tampoco sabe nada
con torpeza y herrumbre ese necio repite
mi pescuezo mi nuez y mis arrugas
debe haber pocas cosas en el mundo
con menos osadía que un espejo
(Marío Benedetti)