Alguien dijo que el realismo, al fin y al cabo, es un ideal, el único ideal que carece de un documento de condescendencia hacia el género humano.
En estos retratos del uruguayo VERGES también podrían descubrirnos lo que ahora es el hombre, el joven, sumido en la perplejidad, perdido en un mundo de símbolos y supuestas normas, carente de esa dimensión interior que nos permite reconocernos.
Su fijación de la mirada no es una interrogación ni una interpelación, es el asombro del vacío que anida dentro y que nunca acaba de escaparse.
te vas de nuevo no sé adónde
y tu adiós es un eco
que se prolonga y nos alude
como un último gesto
(Mario Benedetti)