La madrileña PASTRANA estará en la galería BAT Alberto Cornejo hasta el 14 de junio, ocasión para el conocimiento de una obra alegórica y singular que busca su propia significación en los símbolos de hoy y de ayer.
Subirats concebía la actividad de la forma en la medida en que está ligada a una dimensión interior, a una intencionalidad subjetiva que la convierte en un medio privilegiado de expresión individual, de la determinación verdadera de una identidad y de la realización plástica del sujeto.
No se equivocaba en absoluto en lo que se refiere al trabajo de esta autora, en el que el imaginario que le es afín reside en el impacto de un mundo exterior con una realidad interna que lo interpreta a su manera. De ahí se obtiene un campo rico en imágenes que no desbordan por el misterio que entrañan sino por esa agudeza de precisión que las encarna, que las hace una verdad viva, insobornable y determinante.
Del espeso bosque y prado,
de la tierra, el aire, el cielo,
al fulgor de fatuas lumbres
con gran murmullo salieron
sierpes, grifos y demonios,
partos del hórrido averno,
vampiros, gnomos y larvas,
trasgos, lívidos espectros,
ánimas en pena, errantes,
vanas sombras y esqueletos,
que en la tenebrosa noche
dejan sus sepulcros yertos,
hadas, brujas, nigromantes
cabalgando en chivos negros,
hienas, sanguales y lamías
que se alimentan de muertos,
aves nocturnas y monstruos
del profundo turbios sueños;
precita raza que forma
de Lucifer el cortejo:
todos, todos blasfemando
con gran tumulto salieron.
De infernales alaridos
llenando el espacio inmenso.
(Esteban Echevarria)
Absolutamente onirica¡.Fresca, libre de todo artificio y distinta!
Me gustaMe gusta