En la obra de este ilustrador, diseñador y fotógrafo inglés McKEAN reverbera un horror y un mundo entre lo onírico, lo gótico, lo fantástico, el espanto y lo escenográfico que pervierte la mirada, la hace guiños para que caiga en su seno y después nunca deje de mirar como si fuese una virgen con coletas.
¿Por qué no establecer unos cánones como los que se proponen en estas imágenes? Quizás porque nos aterroriza el ser que nos propondría que fuésemos o el que contemplásemos. Al no marcar distancias, lo creado por este autor infunde la sospecha de que es una estética más cercana, más afín a nuestras latitudes cosmogónicas.
Hay ocasiones en que no debe importarnos el reflejo, saber que es el nuestro, el que come, baila, bebe, defeca y revienta. Tiene su belleza y también su compasión para el que está inmunizado y no desea verlo, perdiéndose con ello una dimensión más de lo que cada día se ha descubierto.
¿qué busca su alma sublime?
La muerte o la libertad.
(Esteban Echeverria)