En estas esculturas del navarro SOLANO hay un sentido clásico y otro simbólico del lugar, de la lucha, de la vida del hombre en un entorno y una comunidad determinados. Se quiere que el espectador admire esa fuerza, esa energía, muy al estilo de antiguas corrientes un tanto ideologizadas.
Incluso en esas siluetas aéreas queda remarcado un planteamiento de exaltación, de engrandecimiento, que se hace muy vivo cuando pasamos a través de ellas.
Lo recio y robustez de la materia implican una concepción que busca denodadamente lo intemporal y lo que más denota un espíritu, cual es la figura del hombre en toda su dimensión y grandeza. Es un enfoque al que quizá le sobra implantación y le falta magia y misterio. Pero ahí quedan como eterna compañía.
Ansí mesmo, me confundo;
y dudo que en la ocasión,
hombres que dicen que son
los liberales del mundo,
se recuesten a un ladrón.
(Hilario Ascasubi)