Nunca he comprendido la teoría de Hauser, según la cual la abstracción y el geometrismo dominarían en sociedades cerradas, mientras que el naturalismo entendido en su máxima expresión sería propio de una sociedad abierta y en evolución.
Prefiero a Eco cuando dice que el arte contemporáneo ha descubierto el valor y la fecundidad de la materia. El hecho cierto es que los artistas han sabido siempre que debían dialogar con ella y hallar en ella la primera fuente de toda aspiración inventiva de formas y colores.
Por eso el cubano Rivero es uno de los que entra dentro de esta dinámica de purificar su emotividad con el gesto plástico, de prolongar la expresividad con el trazo vigoroso, de buscar el destello cromático como si fuese un grito de furia o de júbilo o de ambas cosas. Su obra forma parte de toda una corriente que todavía no ha dicho su última palabra, aunque muchos ya la han dado por obsoleta y caduca.
Quien ha cantado se transforma en nubes.
El tiempo nos destruye y da palabras.
(José Luis Rey)