Entre otras cosas, el madrileño MÁRQUEZ es un gran amante de Shakespeare, pero no por eso se limita a una mera ilustración literal, sino que lo enlaza con una voluntad poética de recreación e imaginación.
Su obra exhibe un andamiaje rico en connotaciones, en sinfonías cromáticas y escenas de un imaginario abierto a la fantasía, al reencuentro con las sensaciones que nos surgen cuando los estímulos creativos está alertas y conmocionados.
No se escabulle de todas las referencias del pasado que encuentra asimilables, sea clásico, sea simbolista, etc., que puedan servirle para configurar su espacio habitado dentro de unas perennes coordenadas, las que seguirán presentes si queremos preservar el futuro.
Habrá gestos, espumas, y la barca
que ahora cruza la niebla. Una moneda
para aquel que conduce hasta el olvido.
(José Luis Rey)