Ciertamente ocurre que en el arte contemporáneo la materia se ha transformado no sólo en el cuerpo de la obra, sino también en su esencia fundamental, en un objetivo que es su propósito y razón.
En el caso de la brasileña BUISSA, su adscripción es clara y continuadora, encuadrada en un poética que extrae formulaciones y signos de un continente agrietado, raspado, chorreado.
Sí, la belleza es como un largo río
que fluye lentamente entre las nubes.
Adolescencia, despertar del alma.
¿De qué cielo caemos, incendiados
y con dolor de exilio?