El madrileño CALLEJA, como decía Pareyson, excava en la materia para que sugiera nuevas e inéditas posibilidades a intentar. Tiene su obra estallidos, manchas, arrugas, signos, números, colores con los que armar un lenguaje universal, aunque él se empeñe en darle una connotación meramente científica.
La realidad de su plástica absorbe mucho más, tanto presente como pasado y asomo de futuro. Es híbrida porque como decía Francis Bacon, la búsqueda de la pureza en arte es una falacia. Se avanza hacia lo esencial y lo esencial es siempre híbrido pues lo contiene todo.
Es tanto una creación en un proceso de tránsito que ella misma cierra como una demolición en que la materia lo intenta borrar todo menos lo fundamental. Al final lo que queda es lo que actúa como una decantación sobre la mirada, que inhala algo que no veía.
arde la nieve y como el fuego es nieve
arde la vida la memoria es llama
escribo a quien me escribe y no contesta
ausencia verde o nube
vacío en el espejo de la página
(José Luis Rey)