Nadie me impone ninguna regla, ni la del buen o mal gusto. Soy todo rebeldía, provocación, transgresión, insolencia, profanación, irreverencia, escarnio y mofa. Utilizo todos los recursos gráficos y pictóricos y los espacios para mí son un pretexto para ocuparlos y violarlos.
Toda una iconografía para negar las reverencias, los mitos, sean falsos o verdaderos, las creencias, las aguas benditas. Se nos olvida que el arte es también maldición, sacrilegio, tiniebla. O como decía aquel, no hay que decir nada concreto y, al mismo tiempo, evocar imperiosamente la concreción de un discurso.
Mis collages y pinturas son terriblemente alucinantes, denuncian y se revuelven ante una existencia maltratada, explotada, desollada y llevada al matadero. Yo lo veo y usted, como espectador, lo mira. Y punto.
Maldito mundo,
estúpida vida,
símbolo de idiotez
nada haremos, nada
porque el mundo nada es.
(Ana Isabel Serrano)