Como todo buen artista cubano, REGIS, que ya estuvo hace poco aquí, posee un imaginario que si por una parte desborda el marco físico de su isla, por el otro no deja de enterrarse en ella. Por eso su obra habla en clave de anclas ferruginosas, aviones varados, bombas sepultadas, nubes transportadoras hacia confines inexplorados.
En todas estas imágenes late un canto a la vida desde lo oculto o lo que se oculta para no ver, no mirar, no dejar que la savia vital se desvíe de una ortodoxia que hasta ella contempla con escepticismo, cansada de evocar epopeyas de sal si puedes y no te quedes.
Son creaciones atadas a lo vertical del vuelo como símbolo de tierra y libertad, de imaginación volcada en una concepción plástica que se ajusta a la medida del tiempo, de la durabilidad, de la condición humana intuida dentro de un espacio visible.
Hombres tristes en todos los caminos
con la tristeza pensativa.
Hombres tristes, cansados, nieblas sólo
que buscan sol y vida.
(Carlos Bousoño)