En la realidad cubana, por ser isleña, por ser cruce de razas y culturas, la realidad es quimera, transita por imágenes que están por debajo o en otra dimensión.
Aquí, en estas obras, cabe decir aquello de que dentro de su estructuración pictórica concreta el estatus perceptual del punto focal es ambiguo. Ni la perspectiva bidimensional ni la isométrica se habían planteado explícitamente el problema de los límites del espacio.
Muy claro es entonces que el cubano GUZMÁN se ha planteado otras cuestiones, tales como plasmar reflexiones plásticas sobre una naturaleza que está siempre en disposición de redimirse o autodestruirse.
Su retórica es vibrante, enigmática, voraz, suburbial, que hace de bisturí de una grandilocuencia sobre la base de un imaginario que le da vueltas constantemente a la fusión de materia y visión, muerte y resurrección.
Revelar el arte y esconder al artista es el propósito del arte.
(Oscar Wilde)