¿Qué es lo que me va quedando? Pregunta que seguramente se hace el madrileño DE VILLOTA a medida que va procesando su obra. Para él todo lo que convierte en sus señas plásticas y visuales es algo dinámico, una interacción de tendencias acrecentadoras y reductoras de la tensión.
Si el movimiento está ausente todo está muerto. Se dice que la dinámica de la forma presupone que el artista conciba todo objeto, toda representación, como acontecimiento más que como porción estética de materia.
Las relaciones entre los objetos no pueden ser meras configuraciones geométricas, sino que han de establecerse como una acción que se ejerce recíprocamente. Por eso su visualización es más efectiva y cercana al imaginario colectivo.
Si queda la grandeza de los siglos,
la ignominia será lo perdurable.
(José Ramón Ripoll)