- ¿Estamos ante esa iconoclastia conceptual de la que habla Alberto Ruiz de Samaniego como una forma de mantener la experiencia estética sin que medie la elaboración artística, o, por decirlo de otra manera, el valor plástico de los objetos?
- ¿Son simplemente instalaciones en que el público, entusiasmado o atónito, penetra en el espacio de la obra, actúa e interviene, aunque sea mínimamente en su creación? Está claro que el japonés NARA confía en que ante sus obras haya una audiencia activa que es la que constituye y proporciona al fin y a la postre el éxito o fracaso de estos eventos.
- Bien es verdad que su trabajo nos impacta por razones distintas a esas transgresiones habituales consistentes en animales disecados, excrementos, sangre, incluso la grabación de colonoscopias. Pero su encantamiento está fundado en nuestra capacidad como espectadores de apreciar ciertos vestigios, muy agradables y «monos» si cabe, pero que ni nos van ni nos vienen.
En este mar no hay música ni agua,
no hay fondo ni horizonte,
no hay símbolos siquiera de naufragios.
En este mar sólo hay memoria.
(José Ramón Ripoll)



