- Hay que hacer que una sociedad lo vea todo desde lo que le es más insólito, escatológico o repudiable hasta llegar a lo lúcido. El arte está para construir mensajes desalienados, libertarios y libertinos, pendencieros y provocadores.
- Para ello el checo CERNY juega con nuestras emociones y nuestras percepciones, porque en un mundo que ya no se fía de sí mismo hay que contemplar el entorno bajo otras opciones más lúdicas, más conceptuales, más divertidas y menos domésticas.
- Es un antiarte al que le importa un comino las convenciones y cánones, lo suyo es que la mirada de los espectadores, a través de esas grandes esculturas e instalaciones, se encuentre en un territorio que no ha pisado, que puede estar minado en sus creencias y convencimientos y que además le sorprende con su espectáculo.
- Por tanto, no existe otra posibilidad que tomarlo o dejarlo, considerarlo un reflejo del absurdo de la época en que vivimos o un desatino para propiciar el escándalo -de eso ya queda auténticamente poco-. Evidentemente que para algunos será fruto de una crisis de valores, pero para otros el signo de la nueva era artística.
Aquel mar de Florida no era el suyo.
Pero la historia empuja a los vencidos
detrás de las fronteras
igual que el viento arrastra
por las calles
el río
de las cosas perdidas.
(Benjamín Prado)




