- Durante más de treinta años (1950-1982) el matrimonio japonés MARUKI trabajó en estos paneles acerca de los momentos posteriores a la caída de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Un verdadero apocalipsis planteado desde una perspectiva clasicista (los desnudos como imagen resumen), y lo sublime como expresión del abismo y de la aniquilación.
- También una sensibilidad de referencia barroca por las evidencias de un sufrimiento violento, desacostumbrado, generador de muerte y destrucción. E igualmente una irracionalidad simbólica y mastodóntica.
- Hay un precedente de distinto signo como el de Guernica, pero estas obras tienen distinto signo en su configuración, aunque la raíz del horror y la masacre es la misma. Su figuración tiene su base en los murales renacentistas, mientras la esencia de su dolor es de ayer. Los cuerpos salen volando como consecuencia de las explosiones, y el color del fuego o del negro del humo los invaden hasta consumirlos.Son las claves históricas de una realidad espantosa.
El presagio común de la miseria vuelve a su posición. Alguien
pregunta por infraestructuras del horror como si los cisnes de
Sor Juana no pudieran abrir ese misterio. Es el tiempo de las
deserciones interiores.
(Juan Gelman)




Reblogueó esto en Vivencias Plásticas.
Me gustaMe gusta