- A estas criaturas les pasa lo mismo que a Antonin Artaud, no le tienen apetito a la muerte y nunca han caído en ese reducto de imbecilidades, abdicaciones, renuncias u obtusos encuentros.
- Son una suma de perfecciones en su mundo y aunque ladran no muerden, aterrorizan sin querer y porque tienen miedo. Están en continua búsqueda, como yo, su autor, SCHELL, norteamericano, que basa su hacer estético en la construcción de seres que relajan y al final cuentan su realidad tal y como la viven.
- Aman su simbolismo porque da carta cabal a su irracionalidad, que les hace pensar, a su pesimismo, a su decadencia y a sus ansias eróticas que satisfacen a través de la seducción que ejercen. Sí que rechazan el arte porque no significa nada para ellos, pese a que les tilden de válvula de escape moral para conveniencia de la clase media (sic), tal como aduce Richard Huelsenbeck.
Las estructuras mienten / quisieran
apagar lo que está vivo / usan políticas para
matar bellezas.
(Juan Gelman)



