
- Hay cierto acuerdo en ratificar las palabras de Enric Ciurans Peralta respecto a que «desde los graffitis a las sofisticadas formas del street actual, las creaciones de los artistas callejeros se plasman en el espacio público abiertas a todo tipo de interpretaciones y manipulaciones».

- Sea cierto o no, en la medida en que se incurra en uno u otro aspecto, lo evidente es que el colectivo de arte interdisciplinario BOA MISTURA en Madrid nos ofrece un corazón plástico de la ciudad abierto a miles de sensaciones y flujos táctiles.

- De lo que era una superficie vacía, abre un escenario que se va agrandando mediante el pulso de un órgano desaforado que cubre nuestra mirada de una significación que hasta entonces no sabía hurgar en su propia visión. Conjugan emoción y embellecimiento, recursos y esa llamada función social que no es tal si no hay un significado abierto y multiforme.

Un cortejo de mendigos pasa pidiendo aprobación. La
costumbre de etiquetar ensucia imágenes. La pobreza se
instala en la estructura del delirio y ministros de las cosas
vacunan a los locos. La máquina política aplasta provincias del
espíritu. Se muere en arrabales de sí mismo, altos fuegos
preguntan qué es un padre y se apagan cuando empiezan a oír.
(Juan Gelman)